"Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena."
Mahatma Gandhi

"El hombre sabio no debe abstenerse de participar en el gobierno del Estado, pues es un delito renunciar a ser útil a los necesitados y un cobardía ceder el paso a los indignos."
Epicteto de Frigia

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Para leer Artepolítica.

Mis conocimientos detrás de la lógica, ponele que técnica, de esta computadora negra, a veces macanuda, a veces histérica, a veces, directamente indescifrable; son precarios. Avanzan, a tientas, pero no dejan de ser precarios al lado, por ejemplo, de mi hermanita, la Flogger. Que ahora, luce orgullosa su mochila firmada por Cumbio, que me cae bien, además. Cumbio, digo.
Son pocos, son escasos los conocimientos técnicos pero ahora he aprendido a estudiar cuántos son los lectores de este blog a través de lo que se llama Fed. Y son, confieso, bastantes, o bastantes más de los que me podría imaginar, utilizando este sistema, que no es el mismo que el de grupos de google, donde hay pocos.
Y me pareció raro el uso de este sistema, porque, en mi caso, no estoy acostumbrado. Y ahí, entonces, caí en la cuenta que utilizo como lector de blogs a artepolítica.
Y que además, desde artepolítica, puedo seguir debates específicos, donde, por ejemplo, cuando hay muchos comentarios y poco tiempo, directamente selecciono los comentarios que voy a leer, a través del nombre, del Nick. Así que, en general, no me molestan los que dicen cosas sin sustento, los que, ponele, se parecen a los comentaristas de perfilandia o Crítica del Kirchnerismo.
Pero, hay otro elemento, y es éste: las notas de opinión de los diarios –en mi caso, la verdad que ni leo las noticias- ya están seleccionadas, con criterios que comparto. Porque al principio, yo seguía leyendo a los mismos que leo, pero buscando qué hay nuevo, o qué columnista de los que sigo publicó hoy. Y después, leo página 12 entero, y los diarios, sí, de Entre Ríos y de Santa Fe.
Esa rutina, en cambio, se modificó: leo los mismos diarios, siempre al comienzo (aunque los locales los leo en papel al levantarme) y luego leo artepolítica donde, a una columna gorila de La Nación, a una medio tonta de Clarín, a una previsiblemente histérica de Crítica, se mezcla un post de tal o cual, de los blogs que leo diariamente, de otros que leo de vez en cuando, de otro que actualiza poco, de otro que solo postea en artepolítica. Este recorrido, me puede llevar horas, y después, recién después, leo, por ejemplo, el post principal.
Un amigo me decía días atrás que artepolítica pierde fuerza al haber tanta gente, al ser, digamos, abierto. Ahí es donde yo le rebatía, aunque comprendo su posición. Como mi amigo viene de las ciencias sociales menos vinculadas con la lingüística, tiene un modo de lectura distinto al mío: yo leo buscando a qué remitir a quién leo, a la par que me concentro en lo que específicamente dice.
De modo que a mí me resulta agradable encontrarme con quienes tienen menor nivel, o dicen cosas más previsibles, o se lo toman de un modo que anule la sorpresa. Habrá quienes no, y por eso seguirá a nombres específicos.
Pero yo le agrego otra cosa, cuya validez es, ejem, discutible: una mirada para saber qué piensa un sector de la sociedad, un sector de la política, muy recortado, por cierto, pero es el sector que me interesa, en el que me muevo. El recorte sería (siempre hablando de quienes dejan algo, escriben, comentan o suben una nota complementaria, que deben ser el 1% de quienes leen) gente que imagino en un promedio entre los 30 y los 50, de clase media educada mayormente enfocada a las ciencias sociales, mayoritariamente del campo nacional y popular no muy vinculado al pejota, y minoritariamente con simpatías al Sí, Proyecto Sur o el Partido Comunista, sector minoritario y no gorila.
No es un focus groups, pero sí un modo, rápido, al alcance, de tener herramientas para saber más o menos qué se piensa sobre determinados temas –y la hilación entre lo coyuntural, el marco teórico y los linemientos históricos-. Un modo de entender también cómo se construyen argumentos, cómo se procesa una noticia y en qué escenario, cuál es la vinculación con qué columnistas y con qué diarios, cuáles se considera importantes leer, qué intelectuales seguir, etc.
Esto, me ha llevado a varias sorpresas que, por vivir un poco lejos de donde todo esto se cocina, posiblemente sólo sea para mí una sorpresa. Las apunto rápido, porque sino el post se va a la mierda en extensión:
-La notable influencia de Laclau.
-La rápida lectura de un tema que yo creía tabú: el color de la piel incide en la política.
-Algo en el aire, que posibilita artepolítica y carta abierta.
-El arsenal teórico que dispone actualizado la izquierda peronista.
-La comprensión del papel que juegan el pejota.
-Cierta distancia a las miradas desde el puerto hacia europa.
-la asunción estratégica (a nivel, digamos, más masivo de lo que creía) del contexto sudamericano.
-Cierta distancia al enamoramiento con las campañas electorales yanquis que abruma en las carreras de ciencias políticas.
-Cierta distancia con las corrientes semióticas y lingüísticas que abruman en las carreras de comunicación, antropología y salpica al resto de las ciencias sociales.

Dije muchas cosas que podría haber resumido, dicho de mejor modo, explicado más, en fin: que no, pero quería decirlo igual.