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MARIONETA


LA MARIONETA SIN EL TITIRITERO Y EL PROBABLE RUMBO DEL PAÍS
El fallecimiento de Néstor Kirchner produjo un verdadero terremoto, no solo en el mundo político, sino también en el grueso de la ciudadanía. Si bien estaba la posibilidad de su muerte, nadie pensaba en la probabilidad que ocurriera tan sorpresiva y prontamente.
Néstor había dirigido la política nacional con un personalismo tan cerrado y un autoritarismo más propio de un dictador que de un hombre de la democracia, durante casi siete años. Ninguna decisión gubernamental de importancia se ponía en vigencia sin su previa aprobación. Concentraba absolutamente toda la suma del poder
Primero como titular del poder Ejecutivo y luego en un teórico segundo plano cuando impuso a su mujer como presidente de los argentinos.
No es el caso de un “monje gris” que gobierna detrás de bambalinas. Néstor Kirchner nunca ocultó que él es el que gobernaba. Lo hacía abierta y descaradamente, sin tapujos, usando todos los medios y facilidades del Estado que necesita para ello sin tener cargo oficial alguno.
Esa situación totalmente anómala, verdadera burla al sistema democrático, fue bautizada como “doble comando”.
El ex presidente convertido en un titiritero y la presidente sin ningún margen de maniobra propia, en una marioneta manipulada por el marido.
Cristina en algunas oportunidades intentó rebelarse a esta triste situación de quedar públicamente convertida en una figurita de cartón pintado, pero por lo menos en una oportunidad recibió una feroz golpiza de su marido.
Con el correr del tiempo en la gestión de la presidente esta extraña relación de gobierno fue quedando aceptada por la ciudadanía ¡¡!! y la presidente se ocupaba de la comunicación de la acción oficial, mientras su consorte maquinaba las decisiones gubernamentales más importantes y disciplinaba a sus seguidores mediante el ya conocido procedimiento kirchnerista de la amenaza, la presión, la compra de voluntades y conciencias y la extorsión.
Pero imprevistamente Néstor falleció descolocando totalmente el tablero político.
Su muerte y sus exequias, como casi todo de lo relacionado con la pareja real, deja un manto de dudas por la falta de transparencia, de información creíble y de procederes dudosos. Desde un ataque cardíaco, una profunda depresión y suicidio, un asesinato, un tiro accidental, hasta la simulación y su fuga a un país extranjero.
Como siempre, la situación daba lugar a cualquier especulación y fantasía popular.
Néstor Kirchner, el titiritero, había muerto y Cristina, la marioneta, quedaba sin quien la manipulase y dirigiese en el irracional rumbo que hace años tomó la política argentina.
La gran totalidad del país pensó que al desaparecer definitivamente el factor que envileció y degrado la política hasta extremos pocas veces visto y tomó el camino inverso al desarrollo que el país exigía, la situación debería normalizarse.
Cristina podría usar los factores favorables de la economía mundial, desaprovechados hasta el momento durante casi siete años, y finalmente cumplir lo que prometió más de una vez en la campaña presidencial, en su discurso en el Teatro Argentino de la ciudad de La Plata y en varias oportunidades posteriores al comienzo de su mandato.
También dejar atrás el estilo confrontativo y prepotente de su conjugue. Dejar de lado el estilo engañoso, llenos de trampas y chicanas de mala fe y los truculentos métodos usados por el ex presidente que caracterizó a la mal llamada democracia de estos últimos años.
Un conocido dicho del refranero popular dice que “muerto el perro se acabó la rabia”.
Pero lamentablemente desde las mismas exequias de Kirchner las actitudes de Cristina no fueron muy alentadoras en lo esperado.
El funeral fue convertido en un espectáculo mediático. Cientos de micros estacionados en la Av. 9 de Julio transportaron desde lugares muy alejados a miles de ciudadanos para dar marco popular al suceso. La mayoría conminados compulsivamente o por una dádiva oficial. Cristina ordenó el funeral en la Casa Rosada y no en el lugar en donde todos los argentinos están representados, el Congreso Nacional.
No permitió que líderes de la oposición le presentaran las condolencias y simplemente no los recibió. Lo mismo hizo con el resto de aquellos que se acercaron a presentar sus pésames, pero que no comulgaban con el kirchnerismo. Si en cambio a personajes polémicos y discutidos, algunos sencillamente impresentables, aliados al oficialismo. El desfile frente el ataúd se convirtió en un verdadero espectáculo casi teatral en donde había de todo, excepto la solemnidad que la circunstancia requería.
Las primeras decisiones de Cristina, seguramente llevadas por el dolor, el desconsuelo y desorientación inicial, fueron verdaderamente lamentables. Probablemente la que más impactó es que “… hay que profundizar el modelo…”.
Con el correr de los días se evidenció más claramente que la presidente se cerraba tozudamente en aquellos aspectos que llevaron al fracaso las gestiones de la dinastía Kirchner y que habían dividido el país en dos bandos antagónicos.
“…Al presupuesto que no se le cambie una coma…” ordenó tozudamente a la banca oficialista en el Congreso. Y así varias otras evidencias más, que señalaban que nuevamente se tomaba el camino erróneo.
Pero también a los pocos días unos pocos chispazos de racionalidad, por ejemplo el disimulado arreglo con el FMI para permitir sus controles en el país, la búsqueda de consenso con los empresarios industriales y bancarios y otros aspectos casi inimaginables durante la vida de Néstor.
Seguramente la presidente, fuera de los tejes y manejes del titiritero, fuera de la influencia perversa, maléfica e irracional de su consorte fallecido, pudo dejar de ser la marioneta de cartón pintado, ser ella misma y obrar libremente, adoptando decisiones que a todas luces y desde cualquier ángulo que se lo mire, se imponían casi por su propio peso.
Paralelamente el oficialismo se percató que se podía explotar políticamente el sentimentalismo de los argentinos mediante el nuevo perfil que mostraba la presidente en sus mermadas apariciones públicas. Perfil marcado por la desgracia de la desaparición del compañero de su vida y la infinita tristeza de ese hecho: el negro del luto, su desconocida moderación, sus gestos sin su soberbia y agresividad característica, sus mohines y su desconsolado llanto presente en casi cada uno de sus discursos.
Con un poco de sobreactuación, asumió el rol de víctima de un cruel y triste destino.
En solamente en menos de un mes la imagen positiva de Cristina subió del orden de 30 puntos y su intensión de voto trepó a un 46 %.
De ser ahora las elecciones presidenciales Cristina ganaría seguramente en la primera vuelta.
Pero seguramente en los próximos meses y hasta las elecciones presidenciales la actual fotografía de la situación política cambiará sustancialmente.
Este apoyo popular, dolido por la situación, es circunstancial y pasajero, producto del sorpresivo fallecimiento de su conyugue. Es simplemente una cuestión emocional. El sentimentalismo “tanguero” de los argentinos. Todos conocemos la voluble y cambiante postura de los argentinos. Pasamos de un extremo a otro. La pendularidad caracteriza nuestra historia.
Analizando muy someramente la situación podemos colegir que Cristina es absolutamente incapaz de mantener la cohesión de la “tropa” que Néstor reclutó tan coercitivamente a los largo de los siete años y que ya en vida comenzaban a desertar del oficialismo.
Por otro lado también sabemos que la presidente no tiene, y así lo hemos visto durante su fallida gestión, capacidad para ello. Su función, recordemos, era sencillamente la de comunicar. Todo lo demás lo hacía su esposo. Una muestra de su manifiesta incapacidad es el verdadero aquelarre y desorden del reciente tratamiento del presupuesto en el Congreso.
A ello le debemos agregar que las bombas que el ex presidente preparaba, postergando para el futuro soluciones para los problemas que exigía el país y que aparecieron durante su gestión, comenzaron a explotar en las manos de su esposa.
Por otro lado empezó a aflorar con toda su crudeza la trama y el verdadero esquema delictivo que Néstor había montado en su desmedida ambición de poder y dinero.
La investigación que actualmente se lleva a cabo contra el ex Secretario de Transportes; Ricardo Jaime, revela, sin dejar lugar a ninguna duda, las perversas y delictivas relaciones entre este personaje y la cima del poder.
La marioneta se ha quedado sin el titiritero.
No podrá mediante su conocida cháchara, con la pesada, demasiado pesada y maloliente mochila, que le dejó el ex presidente. El ocaso de Cristina es casi inminente. De nada le valdrán sus cuantiosos bienes para esquivar la Justicia y también su segura detención de por vida en alguna unidad carcelaria.
Y el futuro del país, lamentablemente, es gris e incierto

Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL
alfredo@weinstabl.com.ar

JUGANDO A LAS BARAJAS


EMPIEZAN LOS REALINEAMIENTOS EN EL KIRCHNERISMO

El eje Aníbal F-Massa-Randazzo intenta desplazar a Scioli

Por el Dr. Carlos Tórtora (*)

El vacío de conducción política generado por la desaparición de Néstor Kirchner es una realidad que el marketing presidencial apenas logra disimular. En este desierto, Aníbal Fernández empieza a darse ciertos lujos que en vida del ex presidente jamás hubiera soñado. No sin trabajo habría logrado una tregua con su rival en el gabinete, Florencio Randazzo, y ambos convergen ahora en un mismo plan para la provincia de Buenos Aires. El mismo consiste en impulsar la candidatura a gobernador del ubicuo Sergio Massa, que ya hizo trascender que lanzaría su candidatura a más tardar en marzo, con el apoyo del grupo de los ocho intendentes díscolos. El eje Aníbal F-Randazzo no piensa que Massa vaya a estar en condiciones de ganarle una interna del PJ a Daniel Scioli. Su cálculo es otro. Una vez que el tigrense se posicione mejor en las encuestas, tratarían de convencer a CFK de lo siguiente: el gobierno debe apostar todas sus fichas a ganar la elección presidencial en la primera vuelta y para eso lo ideal es que Scioli refuerce la fórmula siendo nuevamente candidato a vicepresidente. Para mantener el caudal de votos peronistas en Buenos Aires, Massa sería entonces más que suficiente. Esta maniobra tiene un punto extra a favor. La presidente tiene afecto por Massita desde que éste fuera su Jefe de Gabinete. Fue su fallecido esposo el que lo acusó de traidor, no ella. Y poniendo a los dos candidatos en la balanza de la confianza, Cristina confía sin duda mucho más en el intendente que en el gobernador, cuyas ambiciones presidenciales se disimulan apenas. Disimulo que tampoco tuvo Randazzo días atrás al presentarse en Tigre para darle oxígeno a Massa, como parte de lo planeado. Aníbal F. estaría actuando en interés propio, porque Massa carece de estructura política y él podría plantearse entonces ser el próximo gobernador en el 2015. El único obstáculo importante para este plan hubiera sido Hugo Moyano. Pero la propia CFK, Scioli y los intendentes se ocuparon de ponerle freno. Moyano ya habría entendido que, si intenta digitar el año que viene las listas de candidatos del PJ, puede terminar esposado como Juan José Zanola, si es que tal cosa no ocurre antes.

El gobernador se defiende como puede

Acostumbrado a salir del paso con paciencia y sin hacer ruido, Scioli empieza a tomar contramedidas para evitar que le arrebaten su poder territorial y lo envíen otra vez a tocar la campanita del Senado. Para el 6 de diciembre está preparando el lanzamiento de la candidatura a vicegobernador de su nuevo hombre de confianza, el Ministro de Acción Social de Buenos Aires y caudillo de Avellaneda, Baldomero Cacho Álvarez. Éste creció recientemente, entre otras cosas, porque es uno de los pocos intendentes que se entiende con la presidente. A Álvarez le tocaría reorganizar el apoyo de los intendentes a la figura de Scioli y frenar la ofensiva del eje Aníbal F-Randazzo-Massa. Hasta se habla de que Julio De Vido, siempre dispuesto a causarle disgustos al Jefe de Gabinete, podría estar más cerca que antes de Scioli. El gobernador trataría de bloquear el crecimiento de Massa advirtiéndole a CFK sobre los riesgos de premiar a los que se rebelaron contra el gobierno.

Los otros

Ante estos dos ejes, los sectores menores se van realineando. Por ejemplo, La Cámpora se está acercando ahora al proyecto Massa, de la mano de Aníbal F., que patrocina desde tiempo atrás la agrupación Jauretche. Edgardo Depetri podría ser el operador de estos sectores juveniles cuyo mayor crédito político no es precisamente ideológico. La Cámpora maneja la floreciente caja de las cooperativas, que es un eficiente aparato clientelista en el que también influye Alicia Kirchner. En la vereda de enfrente, la del Peronismo Federal, está Graciela Camaño, que expresa la ortodoxia duhaldista. Recientemente presentó su candidatura en un acto realizado en el sindicato de gastronómicos en Constitución. Tuvo buena repercusión, pero entre la dirigencia duhaldista abundaron las críticas a Fernando Galmarini y Fernando Villaverde, que se presentaron como sus operadores estrella. Es que Galmarini es el suegro de Massa y esto contribuye a confundir las cosas. Sin embargo, no es cierto que entre el Peronismo Federal y las ramas del neokirchnerismo bonaerense no haya contacto. Cada vez se habla más de la posibilidad de reunificación, es decir, que todos terminen compitiendo dentro del PJ. Por ejemplo, la segunda línea del Peronismo Federal bonaerense que encabezan Mauricio Silva y Hugo Melgar no deja de dialogar con el sciolismo y se prepara para una etapa de realineamientos sorpresivos. El cada vez más silencioso Francisco De Narváez es otro ejemplo de que, cada vez más, todos conversan con todos.

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo del Dr. Carlos Tortora por gentileza del Informador Público.

CARTAGO


EL SINDROME DE CARTAGO

Por el Lic. Gustavo Adolfo Bunse

En cualquier país del mundo más o menos serio, un grave caso como el de Ricardo Jaime… arrasaría con el gobierno. Obligaría a renunciar a todos y…seguramente, además, empujaría a que cualquier parlamento decente, se rindiera postrado ante las evidencias de este gran desfalco organizado desde el poder.

Legisladores, tanto extraños como propios, formarían un juicio político y quitarían los fueros de cualquier mandatario en 48 horas.

Y aunque el principal ladrón se hallara muerto… su socia plena, a cargo de la primera magistratura, tendría que regurgitar su retórica plañidera ante un tribunal de jueces honestos… para que explique como rayos ha hecho para ignorar completamente y no ser cómplice natural de la saga criminal de este asalto a las arcas de la Nación.

La candidatura de ella, aunque sea una necesidad política ficcional … sigue adelante , básicamente porque les importa un reverendo bledo lo que acontece en materia de investigaciones sobre sus propias filas.

Ella está flotando aún en esa nube de impunidad que se acostumbró a respirar cerca del ladrón difunto. Dijo Alsacia que su escenario inmediato es una apuesta muy compleja y sospechosa.

Está signada por las extorsiones de su hija, por la conducta tóxica de su hijo y por la necesidad de fueros … todavía por más tiempo.

Cualquier cosa puede justificarse, al amparo de la necesidad de cumplir con el legado del fallecido carterista, más conocido hoy por los mail de don Manuel Vázquez… como “el número uno”.

Está signada por un odio metafísico que la sigue acompañando, y que transita la piadosa distracción de un pueblo de pavotes…que prefieren beatificar a un corrupto que indignarse cuando los saquean.

En un “amperímetro” de la corrupción el muerto marcaba 100.

Sin la ayuda y la anuencia de ella, al mando del país, eso no se podía.

Con su luto solemne de víctima de una injusticia de la vida fue “lanzada” a través de voceros cuidadosamente elegidos, pero nada fue todavía confirmado, oficialmente.

Si lo que pretende el resto de la cáfila es ponerla en la proa de la nave, para que el viento de los misericordiosos le permita navegar un alegre ensueño,… entonces, en no más de 4 meses tienen que tener preparado un candidato de repuesto.

Y allí corren el riesgo de tener que pagar caro varios costos políticos sin contar con la sorpresa y la evidencia de una farsa mal urdida.

Si lo que planean es darle motor pleno a esa candidatura aprovechando el baldío político de la oposición, tienen que cruzar los dedos para que los vendavales de varios otros gravísimos descubrimientos como el de Jaime, no se la lleven puesta antes de octubre 2011.

Tendrían que tener un “plan de lluvia” muy temerario.

Porque ya empiezan a florecer los depredadores que robaban para ellos

Todo lo que se ha venido improvisando, postergando y simulando en la Argentina, todo lo que se ha artificializado y todo lo que se barrió bajo la alfombra, prefigura un escenario que la obliga a subir interminablemente la apuesta de la mentira.

Los errores estratégicos son tan groseros que resulta inconcebible que ningún asesor se los advierta. La única explicación es que nadie se anima a señalarlo por el clima de terror que aún cunde en “palacio”.

Lo que alarma… en este cuadro de situación peligroso… es que ella, en lugar de haber apostado a la pacificación, a la unión… y a zanjar todas las crispaciones… ha propiciado todo lo contrario. Cuatro discursos y los cuatro fueron un catálogo de mayor odio y de mayor lustre en el desprecio.

Ella ha apostado al riesgo terminal del “Síndrome de Cartago”

En una sociedad, así dividida… se desconfía y se odia a muerte.

Aníbal, el cartaginés, que había aniquilado a todos los cónsules que le salieron al cruce, en Trebbia, en Trasimeno y en Cannas, cayó después, definitivamente, en Zama. Pero antes depredó y saqueó el Imperio de un modo verdaderamente cruel. Arrasaba las aldeas y quemaba todo a su paso. La opción era sumarse a su ejército o morir

Y Cartago fue convertido en cenizas solo por el odio a Aníbal.

Catón… lo había dicho mil veces: “Delenda est Cartagho”

“Cartago debe ser destruida”.

No se trataba de vencerla. Se trataba de destruirla, de arrasarla, de borrarla de la faz de la Tierra para siempre.

Sus piedras, sus ciudadanos, e incluso su recuerdo, debía desaparecer.

Y el punto de vista de Catón era suscripto por todos los romanos. Roma odiaba a Cartago. Pero Cartago también odiaba a Roma como jamás en toda la historia dos naciones se han odiado.

Los ciudadanos de las dos urbes, dueñas ambas de muy extensos territorios más allá de sus muros, creían firmemente …que incluso valía la pena que su ciudad se hundiera en el infierno si conseguía arrastrar a la otra con ellos.

No era sólo rivalidad o enemistad.

Era mucho más: Un odio irracional, cuyos ecos aún nos llegan nítidos después de más de 2000 años. Odio a una persona: Aníbal.

Y Catón lo consiguió.

No vivió para verlo, pero Cartago, capital de la nación púnica, fue arrasada con una minuciosidad tan terrible que los arqueólogos sólo han conseguido encontrar pequeños restos de lo que fuera la mayor y más rica ciudad del Mediterráneo.

Los magníficos edificios fueron primero incendiados, luego demolidos y para finalizar la tarea sus cimientos fueron arrancados de cuajo.

El páramo en el que los romanos convirtieron Cartago fue sembrado con sal para que nada volviera a crecer allí.

Y cualquier resto de la esplendorosa cultura cartaginesa fue perseguido y exterminado. Borrado del libro de la Historia, muchas veces… para siempre.

¿Por qué?

¿Por qué este odio… que aún hoy nos deja perplejos?

Toda la sociedad romana odiaba a una persona simbolizada por Cartago

La odiaban los senadores, los cónsules, los nobles, los comerciantes, los artesanos, los panaderos, los herreros y los campesinos.

Curiosamente… no fue por las muertes despiadadas que causó Aníbal.

Fue por su saqueo y su depredación de las riquezas del Imperio.

28 DE NOVIEMBRE - CUMPLE CHAZA EN PEHUEN

los detalles del pedido de informe sobre la salud mental de CFK

El diario “El País” difundió los cables filtrados por el sitio Wikileaks que revelan la curiosidad de la Secretaría de Estado norteamericana por la salud mental y física de la presidente argentina y la manera de trabajar de la "pareja gobernante".


El gobierno de los Estados Unidos solicitó una serie de informes para conocer el funcionamiento de la "pareja gobernante", es decir, la presidente Cristina Fernández y su fallecido esposo Néstor Kirchner, en un intercambio de cables diplomáticos donde se habló de la "ineptitud" de la política exterior argentina.


El sitio Wikileaks publicó documentos secretos que revelan la procupación por la salud mental y física de la presidenta Cristina Fernández y la manera de trabajar de la llamada "pareja gobernante". Según difundió el diario El País, el 31 de diciembre de 2009, la Oficina de Operaciones de Inteligencia del Departamento de Estado solicitó información escrita sobre la presidenta argentina "su estado mental y salud", "su visión política" y "su forma de trabajo".
El pedido de información relativa a este aspecto se envió clasificado en tres grupos de preguntas. "El primero, bajo el epígrafe "Mental state and health" (Estado mental y salud), dice asi: "¿Cómo controla Cristina Fernández de Kirchner sus nervios y su ansiedad? ¿Cómo afecta el estrés a su conducta con sus asesores y/o en su proceso de toma de decisiones? ¿Qué medidas toma CFK o sus asesores para ayudarla a manejar el estrés? ¿Toma alguna medicación? ¿En qué circunstancias controla ella mejor el estrés? ¿Cómo le afectan las emociones en su proceso de toma de decisiones y cómo baja la tensión cuando está angustiada? ¿Qué tal está Néstor Kirchner de su enfermedad gastrointestinal? ¿Le sigue molestando? ¿Toma medicación? Es bien conocido su temperamento, ¿ha demostrado mayor tendencia a oscilar entre extremos emocionales? ¿Cuáles son los objetivos más comunes de la furia de Néstor Kirchner?", publicó El País.


"El segundo y tercer grupo de preguntas trata sobre la tendencia de CFK a mantener visiones estratégicas o si prefiere las tácticas, si se mueve en términos matizados o prefiere el blanco o negro y si comparte la visión política confrontativa de Néstor Kirchner o si intenta moderar el duro estilo de su marido. Finalmente, la Secretaría de Estado se interesa sobre la manera en la que Cristina Fernández de Kirchner y su esposo se dividen la agenda. ¿"En qué materias toma CFK las decisiones y cuáles deja a Néstor Kirchner?"", agregó.


Este requerimiento de información se produjo luego de la visita del nuevo secretario de Estado adjunto para América, Arturo Valenzuela, a Buenos Aires, el pasado 15 de diciembre de 2009. Un despacho de la embajada calificó en duros -pero muy reales- términos al gobierno argentino por "su intolerancia a la hora de recibir críticas".


Quince días después de la visita, la Oficina de Operaciones de Inteligencia del Departamento de Estado, envíó un telegrama "secreto" en el que explicó que la secretaría de Estado quiere analizar "la dinámica interpersonal en el tándem gubernamental". En la oportunidad se argumentó que la "solicitud de "perfiles" de este tipo es considerado algo muy frecuente dentro de las actividades de la INR/OPS y de la diplomacia norteamericana"


Otro documento filtrado del 22 de marzo de 2009 recoge el agradecimiento del Departamento de Estado por datos recibidos sobre "la relación de Jorge Taiana con los Montoneros e información adicional sobre su supuesta participación en el atentado con bomba contra un bar en julio de 1975".


En un comunicado la embajada estadounidense en Buenos Aires consideró que a esos cables diplomáticos "no debe adjudicárseles peso propio ni son representativas de la política de los Estados Unidos".


Ayer, el diario El País, junto con The New York Times (Estados Unidos); The Guardian (Inglaterra); Der Spiegel (Alemania) y Le Monde (Francia), dieron a conocer, de manera coordinada, parte de unos 250.000 cables que las distintas embajadas de Estados Unidos en los cinco continentes enviaron a Washington en los últimos años, sobre información sensible a los intereses norteamericanos.


Los documentos fueron filtrados a la prensa por el sitio WikiLeaks, que recibió ataques cibernéticos que le impidieron difundirlos en su plataforma en Internet, por lo que acordó darlos a conocer con los cinco rotativos de Europa y Estados Unidos.

QUITO LUZ DE AMERICA

La hermosa ciudad de Quito es la capital de la República de Ecuador. Está ubicada en la parte occidental de los Andes, a 2850 metros sobre el nivel del mar. Se dice tener una población aproximada de 1.500.000 habitantes. Quito fue declarada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad (1978). Su centro histórico es la admiración de propios y extraños; sus iglesias; sus museos; sus casas coloniales de diferentes estilos; sus patios; sus monumentos, hacen que todos lo vean como una ciudad verdaderamente hermosa, digna de visitarla. Es una joya arquitectónica para el deleite de los viajeros del mundo.

El español Sebastián de Belalcázar o Benalcázar fundó la ciudad de San Francisco de Quito el 6 de diciembre de 1534. El nombre verdadero del español era el de Sebastián Moyano, pero cambió su apellido porque era oriundo de la población de Belalcázar o Benalcázar, en Córdova. Es de anotar que la ciudad de Quito en verdad no fue fundada por Benalcázar, pues la ciudad ya existía, y cuando Benalcázar llegó a la ciudad de nuestros indios, la ciudad indígena se hallaba en cenizas, porque días antes fue incendiada por el General Inca Rumiñahui, con el objeto de que los españoles no la saqueen. De todas maneras, los quiteños han tomado esa fecha como fundación de su ciudad y año tras año vienen celebrando las fiestas con gran pompa, con mucho ruido. Bien por ellos, pero tienen una fecha para celebrar y así celebrarán de largo.

Los historiadores ecuatorianos (no conozco ninguno que narre la verdadera historia de los ecuatorianos), nos han dicho que la primera conjura de la revolución en la capital ecuatoriana nació en una navidad del año de 1808, en la hacienda del Marqués de Selva Alegre, Juan Pío Montufar. Otros, nos han dicho que la revuelta (-no la revuelta inventada y creada el 30 de septiembre del 2010 por el Presidente Correa-) se concretó el 10 de agosto de 1809, cuando una Junta de notables desconocieron la autoridad del Conde Ruiz de Castilla. España quiso abolir los aires de libertad que querían los quiteños, por lo que en diciembre de 1809 ordenó el arresto de 74 ciudadanos de la élite quiteña a los que asesinaron cobardemente. Ocho meses después, el 2 de agosto de 1810, asesinaron sin piedad a más de 300 quiteños, unos en el Cuartel denominado Real Audiencia de Quito, otros en las calles de Quito.

Ahora, en el 2010, con bombos y platillos el Alcalde capitalino gastó ingentes cantidades de dinero de los quiteños, al realizar una propaganda costosa para celebrar el bicentenario del 2 de agosto de 1810, de Quito Luz de América. En la Plaza de la Independencia, al pie del Palacio de Carondelet y del horrible edificio del Municipio quiteño, se colocaron feas y enormes pancartas y carteles, con varias leyendas como: “Barrios rebeldes”, “América Despierta”, “Luz que no muere”, “300 personas asesinadas”, “Muros sangrientos de Quito”, “La Llama de Quito”. Se dio el lujo de mentir a los ecuatorianos, cuando afirmaba en sus costosas propagandas que traían al país los restos, las osamentas de una luchadora de la libertad, la pareja de Simón Bolívar. Mientras tanto, una docena de ciudadanos no sé si ecuatorianos o extranjeros, con pañuelos rojos en sus cuellos, y unas gorras con un logotipo MRL (Movimiento Revolucionario Latinoamericano) tipo revolucionario, con pancartas y banderas, disqué daban un respaldo al Presidente Correa por el “Intento de Golpe de Estado”. Los próceres quiteños asesinados en 1810 ahora son héroes de la Patria. En el 2010 cuando que el pueblo reclama obras, seguridad jurídica, denuncias a la corrupción, etc., es repelido con bala, bombas lacrimógenas; los que se manifiestan y protestan en las calles son acusados de terroristas y conspiradores; se les inicia juicios penales con la orden de Correa y la aceptación de sus fiscales en iniciar “investigaciones”. Los dirigentes inmediatamente son enjuiciados y con orden de prisión; los delincuentes apresados con las manos en la masa, en asaltos, robos, secuestros, etc., son dejados en libertad al día siguiente, sin investigación y sin juicios; las órdenes de prisión y libertad son pedidas por los fiscales corruptos a los jueces corruptos que aceptan gustosos la petición simple y llana de un fiscal corrupto, que a su vez recibe órdenes de su superior corrupto y éste del primer violador de la Constitución. Estos ciudadanos que reclaman libertad, serán los héroes del mañana y también celebraremos no por el paso de 200 años en la historia, sino en un tiempo más corto. La revolución ciudadana de Correa caerá por su propio peso, porque todo lo que sube baja. ¿Verdad? Quito y el país se hallan ahora sumidos en la oscuridad, en la tenebrosidad. Correa y Barrera jamás podrán apagar las luces de libertad.

Cabe recordar que el actual Alcalde capitalino Augusto Barrera, -que siempre estuvo en el anonimato-, llegó a la Alcaldía de Quito de la mano del Presidente Correa, en las últimas elecciones fraudulentas del 2009, posesionándose de su cargo el 31 de julio de ese año. Hizo sus primeros pinitos como Alcalde de esta bella ciudad y habló y sigue hablando bla bla bla bla y nada. Pico de oro. No da pie con bola. No tenía ni tiene la más mínima idea de cómo administrar una ciudad de la importancia de Quito, de su gente. Quito es una ciudad cosmopolita que ha albergado a ciudadanos de todos los rincones de la patria y del mundo, creando aquéllos un aporte fundamental para su desarrollo y crecimiento. Ahora, con el gobierno de la revolución ciudadana de Correa, se abrieron las fronteras y cualquier persona puede ingresar sin pasaporte, sin identificación, a vivir en nuestra ciudad. Vienen colombianos, peruanos, africanos, iraníes, cubanos, nicaragüenses, mexicanos, coreanos, chinos, etc., pero no de turistas, sino a trabajar ilegalmente y no precisamente honestamente. Los extranjeros son bienvenidos como turistas, los tratamos muy bien y tenemos ganada esa muy buena fama. Pero lamentablemente, por la decisión política de Rafael Correa, ahora llegan extranjeros para robar, para asesinar. Claro, no son todos, pero la gran mayoría vienen para delinquir, con drogas, con trata de blancas, con asesinos a sueldo, con horrorosos crímenes, etc. ¡Viva la revolución ciudadana! Ellos no vienen a contribuir al desarrollo de la ciudad o del país, sino a dar temor e inseguridad a los quiteños y ecuatorianos, que más parece los trajo para ese fin, para sembrar el caos e introducirnos a su socialismo del siglo XXI. Por ello el ataque a los medios de comunicación que no están con el gobierno, mientras los canales del gobierno, destilan veneno y narran los espeluznantes crímenes que siembran el temor, el miedo, la inseguridad. La hermosa ciudad de Quito se ha convertido en una de las ciudades más caóticas del mundo, especialmente por la corrupción existente en todos los cargos burocráticos del gobierno central y seccional. ¿Acaso no debemos sentir inseguridad, miedo, terror, temor, impotencia, etc., cuando los delincuentes protegidos del gobierno nos ponen una metralleta al pecho?

La ciudad de Quito prácticamente se extiende desde Machachi al sur, hasta Guayllabamba al Norte en una estrecha franja de más o menos cincuenta kilómetros de largo, por entre dos y cuatro kilómetros de ancho. De ahí que los quiteños hayan puesto todas sus ganas de ir a poblar los valles, que gozan de un muy buen clima primaveral, dejando atrás los problemas de contaminación ambiental, toneladas de basura en las calles que no reciben un tratamiento adecuado, el problema de inseguridad, ruido, etc. Lamentablemente, la enorme migración hacia los valles que no tenía ni tiene suficiente infraestructura básica, hace que el vivir acá sea difícil y somos relegados por el Alcalde que no hace nada por solucionar los millares de problemas que tenemos, y lo peor sin que nadie proteste. ¡Basta ya de tanta indiferencia!

Las obras del Alcalde Augusto Barrera en el año y medio frente a la Alcaldía de Quito, están a la vista de todos los quiteños, así:

Pancartas gigantescas colocadas por más de dos meses en la Plaza de la Independencia, obviamente que sin comentarios favorables de los turistas nacionales y extranjeros y peor de los quiteños; retraso en la construcción del nuevo aeropuerto de Quito; no expropia los terrenos por dónde se abrirán las nuevas vías para el aeropuerto; no llama a concurso de compañías calificadas para la construcción de las arterias que llevarán a los miles de pasajeros al nuevo aeropuerto que se dice terminará su construcción e implementación en el año 2011; la construcción de esas vías demorarán por lo menos cuatro años, en el 2014, y no se llama a concurso para su construcción para luego con un decreto presidencial, entregar las obras a dedo; no construye otras vías de acceso necesarias para la movilización de los quiteños desde y hacia los valles de Cumbayá, Tumbaco y Los Chillos; continúa cobrando cuarenta centavos por pasar un túnel de 1.800 metros que conecta la Plaza Argentina con otra parte de la ciudad de Quito, peaje innecesario dentro de la ciudad, cuyos ingresos mensuales superan los 500.000 dólares, pero que el Alcalde no es capaz de ordenar tapar los baches de la única vía que baja a los valles; no ordena la señalización y pintura en la principal arteria, poniendo en peligro la vida de más de cien mil quiteños que diariamente se movilizan a su trabajo; no ordena las obras de infraestructura básica, como agua potable, alcantarillado, pavimento de calles, etc., dejando que esas obras supuestamente las realice la junta Parroquial que no asoma por ningún lado y no tiene presupuesto, pero sí para seguir en campaña a favor del gobierno de Correa; calles abiertas y dejadas a medio construir o inservibles cuando se han roto tuberías de agua; permite construcciones ilegales sobre calles y veredas. Es decir NO existe planificación. Los administradores de los valles, no tiene experiencia alguna. Solo sirven para cobrar y doble por “obras de la ciudad” e “impuesto al predio urbano”. Y para nada más. La corrupción deja mucho que desear; se venden vías públicas en perjuicio de miles de ciudadanos que ven asombrados como se enangostan las calles; vemos comisarios de salud, que nada hacen por la salud de sus vecinos; Comisarios de Ornato, que solamente están de adorno y no despachan las miles de denuncias que llenan los archivos de las oficinas municipales; funcionarios que se hacen los sordos, ciegos y mudos, cuando ven dinero de por medio con “propinas” o coimas, permitiendo se construyan cerramientos, casas, etc., sin autorización; cuando los vecinos denunciamos tales obras, se hacen de oído sordo y no son incapaces de sancionar con demoliciones y con celeridad. Las construcciones y obras ilegales siguen todos los días a vista de los malos funcionarios. No hay quien las pare; los juzgamientos quedan en el olvido, duran muchos años, mientras el infractor hace las obras que quiere, termina sus construcciones y aquí no ha pasado nada; son ciegos para ver como las construcciones avanzan sobre las calles públicas y sobre las veredas; los cerramientos de lotes construidos sobre las aceras. Parece ser que vivimos con la Ley de la Jungla. Si quiere señor Berrera, le proporcionaré las fotos de las construcciones ilegales, y con el número de los procesos iniciados hace años y que no han merecido sentencia.

Al igual que en el gobierno central, los funcionarios municipales son ilustres desconocidos que llegan de graduarse de profesionales en alguna universidad chimbo y van a calentar el puesto pero con sueldos dorados. La improvisación de algún concejal hizo por ejemplo que en Cumbayá se construya un “chapa acostado” o rompe velocidades y adicionalmente un semáforo sobre ese obstáculo, que lo único que ha hecho es causar enormes congestiones de tránsito en el sector, con varios kilómetros de colas de vehículos por los dos lados; no ordena demoler ese rompe velocidades que ya es causante de varios accidentes de tránsito y conservar únicamente el semáforo.

Durante los dieciséis meses que está Barrera al frente de la Alcaldía, no ha hecho sino mantener barreras peligrosas en las vías de Quito. Por donde se circule se encuentra rompe velocidades. Ejemplos: De Pifo al Quinche, existen más de veinte barreras o rompe velocidades. Si usted viene del valle de los Chillos hacia el valle de Tumbaco, también encuentra barreras realizadas por personas particulares y autorizadas por el municipio, que han colocado sus ventas con frente a la vía, pero con las barreras pretenden llamar la atención de los conductores. En la zona de la Mariscal se construyeron rompe velocidades en las calles secundarias en intersección con la Av. Amazonas, que impide una circulación normal pese a existir semáforos. Así, cada quiteño sabe de estos rompe velocidades. Sólo pensemos que una barrera, un rompe velocidades o un “chapa acostado” está ahí durante las veinte y cuatro horas del día, obstaculizando el libre tránsito y provocando sobre todo en las noches, todo tipo de accidentes y roturas de los vehículos que tuvieron la mala suerte de circular por esas vías.

¿Y el Alcalde Barrera? Bien muchas gracias dirán los del gobierno de la revolución ciudadana, y otro diremos, “calentando el puesto” como se decía en la escuela, a los vagos que no hacían nada. Ojalá los quiteños ya no se dejen engañar más por los mentirosos de la revolución ciudadana, de los ociosos listos que no son socialistas. Votemos bien a futuro o botemos a los incapaces conforme lo ordena la Constitución aprobada por ellos mismos.

No soy quiteño pero exijo respeto para los quiteños y los que vivimos en la bella ciudad de Quito; pedimos se sancionen a los infractores de las ordenanzas municipales; que se acabe con la improvisación y la inexperiencia. Me siento defraudado señor bla bla.


INTERVENCIONISMO


INTERVENCIONISMO: ¿IDEOLOGÍA O NEGOCIO?

Comprendo que la gente no relacione calidad institucional con crecimiento. Lo que no entiendo es que se haya perdido el concepto de decencia, algo que nuestras abuelas conocían sin haber hecho un posgrado.

Por Roberto Cachanosky

Considerando que el mundo está lleno de seres mortales con sus virtudes y defectos, y que los funcionarios públicos surgen de ese mundo de seres mortales, resulta difícil imaginar corrupción cero en cualquier país del mundo. Habrá naciones con más corrupción y otras con menos, pero difícilmente haya una corrupción cero por el simple hecho de que la misma existencia del Estado da lugar a un poder que detentan los gobernantes y funcionarios públicos que les permite disponer de los dineros ajenos.

Si aceptamos que es casi imposible llevar la corrupción a cero, al menos puede limitársela. Es decir, buscar esquemas de políticas públicas que disminuyan las posibilidades de corrupción. ¿Cómo puede lograrse ese objetivo?

Cuando uno observa, los casos de corrupción se deben fundamentalmente a dos razones: a) las regulaciones de todo tipo del Estado y b) el estatismo.

Cuando hablo de regulaciones no solo me refiero a los controles de precios o restricciones al ingreso de nuevos competidores al mercado, entre otras medidas, sino también a los subsidios de toda clase. Por ejemplo, es común escuchar denuncias sobre el uso político de los planes sociales que manejan algunos sectores del gobierno u organizaciones que se autodenominan “sociales”.

Mi punto es que a mayor intervención del Estado en la economía, más posibilidades de corrupción. Tomemos el caso de regulaciones que impiden el ingreso de nuevos competidores al mercado. El objetivo de ese tipo de regulaciones consiste en generar una renta extraordinaria en los sectores beneficiados que no obtendrían en condiciones de libre competencia. El funcionario que otorga ese beneficio puede cobrar una coima por otorgarlo y quien lo recibe puede pagarlo porque la renta extraordinaria se lo financia. Se produce así un mercado de tráfico de influencias en que el objetivo no es invertir para ser más competitivo y ganarse el favor del consumidor, sino que todo se centra en hacer el lobby necesario para obtener esa renta extraordinaria. El funcionario sabe que esa renta es un bien escaso y que su firma puede tener un precio, por lo tanto, “vende” ese beneficio gracias a que la sociedad toma como normal que el Estado intervenga en la economía para neutralizar los “efectos negativos” del “mercado salvaje”.

Otro ejemplo podrían ser los controles de precios. Cuando una empresa depende de que un funcionario público firme una autorización para incrementar los precios, su capacidad de subsistencia puede depender de la buena voluntad del funcionario, por lo tanto puede estar dispuesta a pagar para que el burócrata firme a cambio de un precio. En ese caso hay una extorsión del funcionario de turno.

Los escándalos de corrupción que han surgido en los últimos tiempos en las obras sociales sindicales no son otra cosa que el resultado de una fuerte intervención del Estado que, en nombre de la justicia social, le quita compulsivamente a los trabajadores parte de su ingreso para transferírselo a los dirigentes sindicales. No es que los trabajadores libremente eligen aportar a las obras sociales, sino que el Estado les quita por la fuerza parte de su ingreso para transferírselo a los sindicatos. Si no existiera ese “robo legalizado”, como lo denomina Bastiat, el trabajador podría elegir quién le presta el servicio médico, y si quien se lo presta no lo satisface podría cambiar de prestador. Es tal el monto que se mueve mediante este robo legalizado que la corrupción es inevitable bajo este sistema porque los sindicatos no tienen que ganarse la voluntad de los trabajadores sino que obtienen los recursos gracias al aparato de compulsión del Estado.

¿Quién no recuerda, si tiene edad suficiente, el suplicio que era conseguir un teléfono en la época de ENTEL? Tener un amigo que tuviera un amigo en ENTEL que consiguiera un teléfono era la forma de obtenerlo. ¿Quién no recuerda los techos de los edificios del microcentro repletos de cables de teléfonos que usaban las mesas de dinero? Esas líneas se conseguían comprándolas. Y el que las vendían se las quitaba a otros. Y los ejemplos podrían continuar, con las empresas estatales que compraban mucho más caro los insumos que el precio de mercado porque había un negocio cautivo.

En definitiva, a mayor intervención del Estado, más poder del funcionario público para decidir ganadores y perdedores dentro de la economía. Ese poder omnímodo de los burócratas y políticos, que va contra los principios de la democracia republicana, termina generando el tráfico de influencias al que hacía mención antes, porque, insisto, el costo de las coimas lo termina pagando el consumidor. El funcionario que coimea se beneficia y el que paga lo asume como parte del costo de producción gracias a los beneficios extraordinarios que le otorga el Estado le permite trasladar ese costo a precio.

Podemos catalogar a los dirigentes políticos, sindicales, economistas etc. que adscriben al intervencionismo y al estatismo bajo dos grandes categorías: a) los que están convencidos por ideología y b) los que ven un negocio personal en la intervención del Estado y lo promueven no por ideología sino por interés personal. En este caso, la intervención estatal se presenta como una ideología a favor de los pobres o de la soberanía nacional, pero en rigor esos argumentos son solo una pantalla para esconder el enriquecimiento personal que persiguen baja la máscara de defensores de los pobres y de la Nación.

A los que están convencidos por ideología y no los mueve la búsqueda de enriquecimiento personal les diría que no es un problema de personas sino de sistema, además de debatir técnicamente sobre la inconveniencia del intervencionismo y el estatismo. Pero para los que buscan un negocio personal no hay argumentos científicos que valgan, porque sería como tratar de convencer a Al Capone que no es bueno para la sociedad las actividades mafiosas. Su interés personal no pasa por el interés de la sociedad sino por maximizar sus ganancias personales utilizando cualquier mecanismo para obtenerlas. De manera que tratar de convencer a este grupo de personas no tiene ningún sentido.

Pero el problema de fondo es que una amplia mayoría de la población cree que el intervencionismo estatal la beneficiará y que el mercado libre la perjudicará, al tiempo se escandaliza con la corrupción y cree que el problema se resuelve reemplazando a un intervencionista corrupto por un intervencionista honesto. Para la inmensa mayoría de la sociedad la corrupción no es fruto de los poderes omnímodos que manejan los burócratas y políticos, sino que es un tema de personas. Y la realidad es que si en el medio de un océano de corrupción cae un intervencionista honesto, la mafia de la corrupción se lo come vivo. Y en el caso que se consiguiera un ejército de intervencionistas honestos que pusieran en retirada a los intervencionistas corruptos, igual tendríamos un serio problema de eficiencia económica. Tema que dejaré para otra nota.

Si uno mira la oferta electoral de hoy día en Argentina, salvo excepciones, se va a encontrar con que la oposición denuncia al gobierno de corrupto y sin respeto por la democracia republicana, pero no propone un cambio de sistema. El argumento se limita a decir: ellos son corruptos y autócratas, yo soy honesto y democrático. Una especie de kirchnerismo al revés. De ambos bandos parecen tirarse con el argumento de la honestidad y el respeto a las instituciones, pero, sinceramente, del lado de la oposición no veo, a grandes rasgos, propuestas de políticas públicas tan diferentes a lo que actualmente se hace. Solo se argumenta sacando la chapa de honesto.

La democracia republicana se construye limitando el poder del Estado. Sin un límite claro al monopolio de la fuerza que le delegamos al gobierno, no hay democracia republicana posible y sí muchas posibilidades de corrupción. Y como la corrupción necesita de la impunidad para subsistir, el paso siguiente es la destrucción de la república.

Pero tal vez sea el mismo mercado electoral, es decir las preferencias políticas de la gente, lo que hace que impere este tipo de sistema. Comprendo que no todo el mundo tiene que conocer la relación entre calidad institucional y progreso económico y personal. También comprendo que no todo el mundo tiene que entender porque son perjudiciales los controles de precios, las restricciones a la competencia, el despilfarro en subsidios, el estatismo, etc. Lo que me resulta más difícil de comprender es que hayamos llegado a un punto en que la gente no pueda comprender un concepto básico que es el de decencia o prefiera dejar de lado la decencia a cambio de un artificial y transitorio nivel de consumo. Digo, no pido que la gente entienda la relación entre instituciones y crecimiento, sino que valore la decencia, que es algo que nuestras abuelas lo comprendían sin haber hecho un MBA o un PHD. Ser decente es vivir del trabajo propio y no del ajeno. Ser decente no es pretender vivir de las dádivas del Estado. Ser decente es esforzarse para progresar sin pedirle al Estado que le robe a otro para que me lo de a mí. Ser decente es respetar al otro, es la buena educación en el trato. El saber que uno no debe robar, en forma directa o mediante el Estado gracias al lobby. Ser decente es no avasallarlo los derechos de los demás en nombre de la justicia social o de la soberanía nacional.

Esta orgía de creciente corrupción que vive el país, podría ser el resultado de haber perdido el concepto de decencia. Posiblemente, quienes ven el intervencionismo como un negocio personal y lo disfrazan de ideología a favor de los más desposeídos, aprovechan esa pérdida del concepto de decencia porque amplios sectores de la sociedad está dispuesto a cambiarlo por una fiesta de consumo transitorio o de vivir de la ilusión que una autócrata bueno nos evitará el trabajoso camino de construir el país con trabajo, inversiones y respeto por las instituciones, y cuando digo instituciones pongo el acento en el Estado limitado.

En definitiva, me parece que es imposible que tanta corrupción pueda sostenerse sin una sociedad que ya no se escandaliza por ella. Y si no se escandaliza, es porque se perdió el concepto de decencia. Y si se perdió el concepto de decencia, queda el campo listo para el negociado corrupto del intervencionismo.

Tal vez, si comprendemos que la existencia de un Estado limitado no es solo más eficiente para poder crecer, sino un imperativo moral, es que logremos el sueño de una Argentina diferente.

MENTIME QUE ME GUSTA




Por Malú Kikuchi (*)

“No quiero saber que has hecho [..]

Sólo endúlzame los oídos”.

Patricia Sosa (1)

La gran mayoría de la sociedad argentina le tiene terror a la verdad. Admitamos que las verdades argentinas no son fáciles de digerir y requieren para solucionarlas, un esfuerzo enorme y sostenido en el tiempo, algo que no parecemos dispuestos a encarar. Mientras tanto, “mentime que me gusta”.

La verdad suele ser implacable, cruel, ardua, difícil, o por o menos, sosa. Por su parte, las mentiras son creativas, piadosas, paliativas, y aunque estemos concientes de que son mentiras, las toleramos bien, casi las agradecemos, nos sentimos cómodos y abrigados; por lo tanto no pedimos explicaciones. Que deberíamos exigir.

Aceptamos el doble discurso como algo normal. Desde el gobierno el doble discurso ES normal. Lo sabemos, no hacemos nada al respecto, ni siquiera golpeamos las tapas de las cacerolas en señal de protesta. O somos rematadamente tontos y no nos damos cuenta, o pertenecemos a la cultura del “mentime que me gusta”.

El doble discurso es la discrepancia entre lo que se dice y lo que se hace. Sirve para engañar, esquivar, encubrir, despistar y siempre es mentiroso. Stuart Mill en 1853 escribía que: “El hombre es propenso al autoengaño, a esconder la basura bajo la alfombra”, y daba una serie de consejos para evitar las contradicciones entre el decir y el hacer.

Que sea una tendencia humana universal, no impide que los argentinos hallamos alcanzado la excelencia en tragar dobles discursos. Desde su creación el 27/12/45, el FMI ha sido una mala palabra en nuestro país. Recién aceptamos ser miembros el 6/10/1955, y todavía lo somos.

El FMI es un ente económico, burocrático, con más errores que aciertos, sobre todo en nuestro país. Pero no es el diablo, no quiere apropiarse de nuestras riquezas y simplemente tiene la desgracia de ser demasiado ortodoxo cuando debería ser más flexible, económicamente hablando, más allá que a todos los países no se les pueden aplicar las mismas soluciones.

Ni ángel salvador, ni demonio destructor, es sólo un excesivamente burocratizado ente internacional. Ente del que formamos parte, ya que seguimos siendo socios de ese club. En un momento de locura económica, Kirchner pagó nuestra deuda con el FMI al contado (teníamos 2 años más para pagar), o sea que pagó más de lo debido, casi US$ 10.000 millones, ¡pero nos declararnos independientes y soberanos de la tutela del FMI!

Ese fue el discurso. La realidad es otra. Con o sin deuda con el Fondo, al ser miembros del mismo, el FMI tiene la obligación de auditar las cuentas de los socios del club que lo componen. Argentina no permite que el FMI lo haga desde el 2006. ¿Por qué? ¿Tendremos algo que ocultar?

Además, Argentina forma parte de otro club muy selecto, el G20, donde se reúnen los países más desarrollados del planeta. Estamos en el G20 gracias a Menem. La presidente quiere seguir en el G20, y eso es bueno para el país. El problema es que Argentina ya no califica para pertenecer a esa elite y mantiene una larga deuda de casi US$8.000 millones con el Club de París.

Todos los países a los que les debemos pertenecen al G20. Mientras no arreglemos con el Club de París, Argentina sigue en default. Podemos pagar al contado, lo que sería un brillante negocio para los acreedores y un pésimo negocio para nosotros. Para poder pagar en cuotas, y que nos acepten el acuerdo, tiene que auditarnos el FMI, o si, o si. Y hemos jurado que eso no sucederá, ¡jamás!

Seguimos sumando. Teníamos un INDEC creíble. Medía un universo demasiado amplio (por ejemplo, castración de gatos y salmón ahumado, hechos y productos no tan corrientes), pero era un ente estatal serio, prestigioso y veraz. Argentina tenía parámetros reales para manejarse a nivel económico; los índices no mentían, hasta el 2006. Aterrizó Moreno y se hundió la credibilidad del INDEC. Desde entonces, el INDEC, miente.

Los índices pasaron a ser dibujos inverosímiles hasta para un escolar, la inflación desapareció bajo números groseramente mentirosos, los parámetros se esfumaron y nadie supo a qué atenerse. Echaron técnicos idóneos y se los reemplazó por empleados obedientes.

Todo ese descalabro, ¿para qué? Porque con una inflación mínima y mentirosa, el gobierno se evita pagar los bonos ajustados por la misma a su precio real. Una estafa implementada por el gobierno, que perjudica a los tenedores de bonos argentinos. El discurso oficial dice otra cosa. Miente.

De pronto, después de haber jurado que el FMI no pisaría suelo argentino, que nunca auditaría nuestras cuentas, ni se metería en nuestra economía, el gobierno llamó al FMI … para que nos ayude a enderezar el INDEC. Argentina tiene especialistas reconocidos internacionalmente, capaces de volver el INDEC a lo que fue, un ente creíble. Primero hay que echar a Moreno y su patota. Lo demás es simple, hay que volver al 2006.

Hay expertos de universidades argentinas a los que el ministro Boudou no escucha, y que son aptos para hacerse cargo del tema. Argentina no necesita del FMI por el INDEC. El gobierno llama al FMI para que nos solucione el tema con el Club de París. La mentira es tan infantil, que resulta ofensiva. Pero la aceptamos.

Artículo IV. Dice John Lipsky, 2º del FMI, “Argentina como miembro del G20, tiene la obligación de aceptar auditorías pactadas cada 5 años”. Es cierto. Todo lo demás son cuentos chinos, mejor dicho, cuentos argentinos.

¿Es tan difícil decir la verdad? El gobierno está convencido que la mayoría de los argentinos no estamos capacitados para aceptar la verdad. Puede que estén lo cierto. Nos han mentido tanto y desde hace tanto tiempo, nuestras ideas han sido tan manipuladas, que quizás ya no pensemos. Desventajas del nacionalismo barato, que le sale carísimo a la sociedad, y de la demagogia populista, que goza de buena prensa.

La cruda verdad es que la presidente quiere seguir formando parte del G20, para eso tiene que pagarle al Club de París, para pagarle al Club de París, el FMI tiene que dar el visto bueno, para eso tenemos que transparentar el INDEC. Todo esto es positivo. Tenemos que integrarnos al mundo y estando en default es imposible.

Tan imposible como pretender que los miembros de este gobierno que hemos sabido conseguir, nos digan con la verdad. Verdad que no exigimos y que deberíamos exigir. Mientras tanto, dale que va, “mentime que me gusta”.

1 - "Endúlzame los oídos” de Patricia Sosa.

(*) Crónica y Análisis publica el presente artículo de Malú Kikuchi por gentileza de su autora.

KANDIDATA ?


Política | Por: Carlos Manuel Acuña

La desesperada búsqueda de una candidatura

Prepararon para Cristina una campaña a dos bandas: desprenderla de la corrupción de Kirchner pero simultáneamente tratar de beatificarlo. La idea es apreciar si tiene posibilidades electorales antes de decidir. Crecerá el conflicto artificial organizado con los tobas, que se coordinará con el de los mapuches en dos extremos geográficos. Crecerá el problema de la droga sin sacar ejemplo de los brasileños. Quieren avanzar con los juicios contra los presos políticos para antes del 24 de marzo. La inquietud del Departamento de Estado sobre su salud aumenta las dudas. ¿Será candidata?

La alternancia en el gobierno es un elemento esencial de la democracia

La alternancia en el mando o, mejor dicho, en el gobierno, entendiendo por tal, strictu sensu, al Poder Ejecutivo, es un elemento esencial de la democracia. La continuidad indefinida en sus cargos del o de los mismos titulares del Ejecutivo, aún en el caso hipotético de que ello sea el resultado de un pronunciamiento electoral libre del pueblo, sin coacción ni fraude, es, en principio, un factor negativo y distorsionante para la democracia.

No sólo porque el continuismo indefinido –aún en el caso de que existan elecciones periódicas y teóricamente libres y puras y que el resto del sistema constitucional con sus correspondientes contralores políticos y jurisdiccionales funcione normalmente–, genera peligrosos elementos personalistas y autocráticos que afectan negativamente la existencia de una democracia real, sino porque, además, la no alternancia en el mando, en sí misma y por las necesarias consecuencias que provoca, puede hacer peligrar la realización de comicios libres y sin fraude y por eso la “alternancia en el poder”, ha sido calificada como “un principio democrático” por un importante sector de la doctrina latinoamericana.

Hay que hacer, sin embargo, dos precisiones iniciales.

La primera es la necesaria puntualización de que no es estrictamente lo mismo alternancia en el mando o en el poder, –que puede suponer el ejercicio de facto e ilegítimo de ese poder o de ese mando, fuera del marco constitucional–, que la alternancia en el gobierno, dentro de un régimen constitucional y legítimo. En esta acepción, lo que puede llamarse la alternancia en el poder, o en el mando es diferente de la continuidad sin alternancia, en un mando o en un poder por parte de una persona o de un grupo de personas por razones de hecho y en una situación ilegítima, fuera de la Constitución y del normal juego democrático.

En cambio, la alternancia en el gobierno, si bien puede también darse en un gobierno de facto o en una situación ilegítima, debe ser estudiada, –y es el caso al que nos referimos– en un marco constitucional, de legitimidad jurídica.

Sin embargo en ambas situaciones, la continuidad, en especial si es indefinida o excesivamente prolongada, tiende a provocar el desarrollo de elementos políticos potencialmente negativos, a acentuar la arbitrariedad y a generar peligrosas expresiones de autoritarismo, unidas a la posible creencia en la pertenencia política o personal del poder, que muchísimas veces nace de su ejercicio prolongado.

La segunda, ya situándonos sólo en la cuestión de la continuidad o la alternancia en el gobierno dentro de una situación constitucional legítima, de raíz democrática, es la necesidad de distinguir los sistemas parlamentarios clásicos, con jefaturas de Estado con competencias esencialmente representativas, sin ejercicio directo del gobierno, las monarquías parlamentarias europeas y el Japón y los regímenes republicanos con un Jefe de Estado con igual carácter y el caso de los regímenes presidencialistas, en especial en el presidencialismo latinoamericano.

En la primera situación la continuidad del Jefe de Estado, por largos períodos, aún de por vida, puede no constituir un peligro. El poder verdadero está en manos del Gobierno y aunque esa alternancia es deseable, su inexistencia en la jefatura de Estado no genera los mismos peligros que en los regímenes presidencialistas.

En cambio en el presidencialismo, ya sea en su forma adoptada por los Estados Unidos, como en el actual modelo constitucional de la Federación Rusa, así como en los casos latinoamericanos, en general caracterizados por un predominio político del Poder Ejecutivo, la falta de alternancia en el Gobierno, y la consiguiente continuidad en el Gobierno, con reelección o a sucesivas reelecciones, constituye, en principio, un eventual peligro para la gobernabilidad democrática y para la existencia plena de un Estado de Derecho.

Alternancia es la acción y efecto de alternar que, según el Diccionario de la Real Academia, significa “desempeñar un cargo varias personas por turnos” o “sucederse unas cosas a otras repetidamente”.

Las acepciones del Diccionario aunque no estrictamente referidas al concepto político-constitucional, dan una idea analógica del concepto.

La alternancia en el mando o en el Gobierno es el desempeño sucesivo en el poder o en el Gobierno por personas distintas, pertenezcan o no al mismo partido político. De tal modo la alternancia en el mando o en el Gobierno se da en los regímenes constitucionales republicanos (con exclusión de las llamadas repúblicas con presidencia vitalicia –caso que fue por ejemplo el del Haití de Duvalier), en las monarquías parlamentarias modernas, en las que el carácter vitalicio de la jefatura del Estado no afecta la posibilidad de alternancia en el gobierno de personas y/o partidos diferentes. En los sistemas de facto o en las dictaduras modernas la alternancia en el mando es el resultado, generalmente, del libre juego de los factores de poder real y no de un sistema institucional de limita
ción del poder por la impuesta determinación de ciertos cargos políti»cos gubernamentales de particular importancia.

La alternancia en el gobierno constituye en principio, y con las precisiones precedentemente hechas, en el constitucionalismo moderno, en sus diversas variantes, y ya sea el resultado de previsiones normativas o en los hechos, del juego libre de las fuerzas políticas, un presupuesto y una condición de la democracia.

Si la alternancia en el gobierno, como elemento político, se refiere esencialmente a la titularidad del Poder Ejecutivo tiene también una relación con la integración de los Poderes Legislativo y Judicial. En lo que respecta al Legislativo, si bien obviamente la cuestión no se plantea en iguales términos que en el Ejecutivo, puede afirmarse que aunque el principio mayoritario en el Derecho Constitucional comparado es la posibilidad de reelección indefinida de los legisladores –con excepción, por ejemplo de México (art. 59) y de Costa Rica (art. 107)– esto se equilibra con la necesaria existencia en la democracia de elecciones legislativas periódicas y el cambio de las mayorías y minorías legislativas según los resultados. Hay, sin embargo, algunos casos en el constitucionalismo democrático en que la Cámara Alta (Senado, Cámara de los Lores, etc.) se integra con algunos senadores vitalicios (por ejemplo Italia (art. 59) y Venezuela en la Carta de 1961 (Art. 148), y Chile en la Constitución de 1980 (art. 45), o con lores no electivos, sean de designación real, en razón de sus cargos eclesiásticos o de carácter hereditario (Gran Bretaña), en este último caso hasta 1999.

En cuanto al Poder Judicial la cuestión se plantea, en lo que respecta a la integración del órgano supremo (Suprema Corte, Alta Corte, Corte de Casación, etc), también en términos diferentes. Aunque el principio es la inamovilidad de los jueces de estas Cortes o Tribunales –garantía de su independencia–, la fórmula del nombramiento vitalicio, por ejemplo en los Estados Unidos (Artículo III, Sección 1), adaptada a la realidad de un retiro voluntario al llegar a determinada edad, personal y libremente apreciada, es hoy minoritaria. La fórmula de la Constitución de los Estados Unidos influyó inicialmente en la mayoría de las Constituciones latinoamericanas, pero casi todas ellas han sido modificadas a este respecto. Actualmente en el Derecho Constitucional comparado latinoamericano predomina el sistema de fijar un término para el desempeño del cargo en las Cortes Supremas (6, 9, 10 ó 15 años por ejemplo) o establecer un límite de edad (en muchos casos 70 años) o una combinación de ambos criterios.

Lo mismo ocurre en las Cortes, Tribunales o Consejos Constitucionales, de Garantías Constitucionales o de Constitucionalidad y en los tribunales supremos para materias determinadas (Contencioso Administrativo, Fiscal, Laboral, etc).

La normal y verdadera alternancia en el gobierno sólo puede existir en sistemas democráticos representativos con multiplicidad de partidos políticos, ya sea de tipo bipartidista o mutipartidario, en que estos se encuentren en un plano de igualdad jurídica no discriminatoria, en que haya un régimen electoral que haga efectivamente posible la rotación de los partidos políticos en el poder y en el que las elecciones sean realmente periódicas y libres, sin fraude ni coacción.

La mera sustitución de personas, aunque su elección sea el resultado de elecciones libres, no constituye, en principio, una plena y verdadera alternancia en el gobierno, si no hay cambio del partido gubernamental o del principal partido político gubernamental, en el caso de coaliciones gubernamentales pluripartidarias. Sin embargo incluso este cambio, reducido a la sucesión de personas distintas en la jefatura del gobierno (jefatura del Estado también en los sistemas republicanos), tiene un significado diferente en un régimen político y realmente multipartidista que en otro de partido predominante o privilegiado e, indudablemente, aun con mayor razón, en el caso de sistemas de partido único. En el primer grupo puede situarse el caso del Uruguay entre 1865 y 1958, en que pese a la existencia, relativamente normal para la época, con algunas graves excepciones, de elecciones periódicas, no hubo rotación de los partidos políticos en la Presidencia de la República, ocupada siempre por militantes de un solo partido y en el que la Constitución prohibía la reelección inmediata (Constitución de 1830, Art. 75; Constitución de 1918, Art. 73; Constitución de 934, Art. 150; Constitución de 1942, Art. 149).

En el segundo es posible incluir el caso mexicano con la reiterada y constante elección a la Presidencia de los candidatos del PRI, en un régimen constitucional que, sin embargo, prohíbe radical y absolutamente la reelección presidencial (Art. 83). En el tercero, el caso del constitucionalismo de la ex Unión Soviética (Constitución de 1977, Arts. 6 y 100), de los países que han seguido directamente su modelo político y constitucional, de Cuba de 1975 (Art. 5, Arts. 134-140) y de ciertos Estados africanos.

Existe una estrecha relación entre el tema de la alternancia en el gobierno y la cuestión de la no reelección.

La posibilidad jurídica de reelección sucesiva e indefinida del titular del Poder Ejecutivo en un sistema constitucional democrático republicano, afecta negativamente la posibilidad real de alternancia en el mando de las personas, así como la rotación de los partidos en el gobierno y, en consecuencia, esta posibilidad puede contribuir a dificultar la existencia y funcionamiento de una democracia real.

La fórmula original de la Constitución de los Estados Unidos que no ponía límites a la posible reelección del Presidente (Art. lI, Sección l), fue seguida por algunas constituciones latinoamericanas.

Dentro del actual sistema semi presidencial citamos la Constitución francesa de 1958, que dicta que el Presidente de la República dura siete años y puede ser reelegido indefinidamente (art. 7). Pero el peligro de la no alternancia se mitiga por la existencia de un Primer Ministro (art. 8) y por la existencia en reiteradas ocasiones, de un régimen de “cohabitación”, con un Primer Ministro de un partido distinto al del Presidente y con una mayoría parlamentaria, en esas ocasiones, distinta a la del partido político del Presidente de la República.

Sin embargo la tendencia mayoritaria prohibió la reelección inmediata (por ejemplo: Constitución Argentina de 1853, Art. 77; Constitución Uruguaya de 1830, Art. 75). Los casos de Porfirio Díaz en México y del General Gómez en Venezuela son ejemplos clásicos de la degradación política que aparejó la reelección indefinida que muchas veces se hizo suprimiendo la prohibición constitucional preexistente. Esta y otras experiencias negativas análogas, como por ejemplo la de Trujillo en la República Dominicana en Latinoamérica, llevaron a prohibir la reelección inmediata, a limitar al mínimo las reelecciones posibles o a prohibir radicalmente toda reelección.

La primera, es decir la prohibición de la reelección inmediata, es la predominante en los sistemas constitucionales latinoamericanos. A los ejemplos ya citados deben agregarse la Constitución de Brasil de 1988 (art. 82). La Constitución de República Dominicana prohíbe la reelección para el período constitucional siguiente (art. 49). La Constitución de El Salvador, en forma distinta, limita la posibilidad de reelección inmediata del Presidente de la República. La Constitución de Venezuela de 1961, prohibía la reelección dentro de los diez años de la terminación del mandato - Art. 185).

La segunda, la adoptada en la Enmienda 22 a la Constitución de los Estados Unidos, de 1951.

Y la última es la del Constitucionalismo mexicano cuya Constitución de 1917 –después de un conocido proceso político– establece y mantiene una prohibición absoluta de reelección para el Presidente (Art. 83). La prohibición absoluta de reelección se encuentra también, por ejemplo, en la Constitución de Costa Rica de 1949 (Art. 132) y en la de Guatemala de 1985 (Art. 187) y en la de Honduras de 1982 (art. 239).

La Constitución Chilena de 1980 que hace durar al Presidente en sus funciones ocho años, prohíbe la elección para el período siguiente (Art. 25). Pero en virtud de las disposiciones transitorias 13,14, la permanencia en la Presidencia de la República de la persona que la ocupaba desde 1973 –y desde 1980 en virtud de la Constitución– habría podido prolongarse hasta 1986.

Un ejemplo digno de destacarse es el del Paraguay. La Constitución enmendada al respecto en 1977, permitía la reelección indefinida (Art. 173). La Constitución de 1967 autorizaba la reelección por un período consecutivo o alternativo (Art. 173), sin tomar en cuenta los períodos anteriores para el titular en ese momento de la Presidencia (Art. 236), que la ocupaba desde 1953. La Constitución vigente de 1992, por el contrario, prohíbe la reelección del Presidente y Vicepresidente (art. 229).

La Constitución de Cuba de 1975 dispone que todos los órganos del poder del Estado son renovables periódicamente (Art. 66a), pero no limita la posibilidad de reelección indefinida del Presidente del Consejo de Estado y jefe de Gobierno (Art. 72).

La Constitución de Nicaragua de 1987, no contiene ninguna norma que limite la posibilidad de reelección del Presidente de la República.

Estos son sólo algunos ejemplos.

La cuestión de la no reelección no se plantea en términos iguales en los sistemas parlamentarios que en los presidenciales. En las monarquías parlamentarias no se encuentra, en general, limitación constitucional a la designación del mismo primer ministro o jefe de Gobierno, si cuenta con apoyo de una mayoría parlamentaria resultado de elecciones periódicas y libres. En las repúblicas parlamentarias, aunque puede haber previsión constitucional respecto de la reelección o no reelección del Presidente de la República (por ejemplo: Constitución de la República Federal de Alemania de 1949, Art. 54.2, reelección por una vez; Constitución de Italia de 1949, Art. 85, sólo indica que se elige por siete años; Constitución de Francia de 1958, Art. 6, que permite la reelección indefinida y con un mandato de siete años, y siguiendo la tradición de la III República, en contra de la IV (1946) que permitía una sola reelección), no hay obstáculo constitucional para la posibilidad de indefinida designación del mismo primer ministro o jefe de Gobierno, si se cumplen con las demás exigencias constitucionales. En los pocos sistemas constitucionales latinoamericanos en que existe un primer ministro o Presidente del Consejo de Ministros (Presidente), como es el caso del Perú de 1979, se prohíbe la reelección inmediata del Presidente (Art. 205), pero no la designación indefinida del Presidente del Consejo de Ministros.

Hay que señalar que, en el Derecho Constitucional Comparado Latinoamericano se insinúa hoy una tendencia, críticamente discutida, dirigida a permitir la reelección inmediata de Presidente de la República (por ej: Argentina, Constitución de 1994, art.90; Perú, Constitución de 1993, art. 112; Brasil, Reforma constitucional de 1999; Venezuela, Constitución de 1999, art. 230). En todos estos casos se modificó el sistema constitucional anterior que prohibía la reelección inmediata.

La mayoría de los otros países latinoamericanos, entre ellos el Uruguay (Constitución de 1996, art. 152), mantienen la fórmula tradicional de la prohibición de la reelección inmediata.

La relación entre la existencia de elecciones libres, periódicas y sin fraude y la posibilidad real de alternancia en el mando es evidente. Sin elecciones periódicas, sin fraude, a las que puedan concurrir candidatos de todos los partidos políticos sin discriminación de ningún tipo, es imposible concebir una verdadera alternancia en el Gobierno, que tenga sentido en el Estado Democrático moderno.

La necesaria existencia de elecciones periódicas, que reúnan además los extremos antes indicados –que como se dijo precedentemente son un presupuesto necesario para la posibilidad de la alternancia en el gobierno– resulta no sólo de las constituciones democráticas, sino que deriva además del Derecho Internacional actual, en relación con el reconocimiento de los derechos políticos. Se encuentra en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 (art. 21), en el Pacto de Derechos Civiles y Políticos de 1966 de las Naciones Unidas (art. 25) y, en especial, en el sistema regional americano, basado, al igual que el europeo, en la democracia representativa multipartidista y liberal, Convención Europea de Salvaguardia de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales y Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José; art. 33), en la Carta Reformada de la OEA, Art. 3.d) y j) y en la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre de 1948 (Art. XX) . El Protocolo de Washington (1994) de Reforma de la Carta de al OEA afirmó el necesario carácter democrático de los Gobiernos de los Estados Miembros y la exigencia de elecciones libres y periódicas. La misma exigencia está incluída en los instrumentos más recientes de la Unión Europea (Maastrich y Amsterdam). Igual imposición se encuentra en el Protocolo de Usuhaia (1997), adicional al Tratado de Asunción (Mercosur).

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Héctor GROS ESPIELL